Detalle de la Tarja
Un TALLER DE DISEñO "Yo quiero hacer una tarja sobre el momento cuando se selló que iba a ser una lucha no-violenta."me dijo Nilda ...A parir otra tarja, pensé. P'a eso estamos...
"Mira", me dijo," el momento es cuando estabamos todas listas para entrar a los terrenos de la Marina, y en eso llega la policía, toda armada. Pero no nos podían mirar a la cara, pues ellos eran puertorriqueños tambien y sabían que estabamos haciendo lo debido Eran como unos animalitos haciendose invisibles poco a poco."
Yo traté de imaginarme este grupo de mujeres sin un arma, sumisas, con las caras al descubierto, y sus miradas claras pero indefensas ante una autoridad que, aunque armados con macanas y armas largas, había perdido su autoridad moral. Pensé en lo vulnerable que es una lapa sin caracol... que fácil se pisa. Pero estas...Uno de los retos aquí, pensé, es capturar la vulnerabilidad de las mujeres ante una fuerza masculina armada... me acordé del sueño que tuve hace años sobre como se vence a la maldad con el bien...
"Suspendido en medio de la nada se ve un corazon latiendo...
se ve y se oye la sangre circular...swish, swish, swish...
a la derecha, saliendo de la penumbra una punta de lanza de acero--
puntiaguda, durísima, siniestra, amenazante.
De pronto, el corazón comienza a latir agitadamente
y brilla al rojo vivo, calentándose más y más...
entiendo que el calor es... amor.
Aunque la lanza continua acercándose más y más
el corazón no se immuta del peligro que corre;
y cuando la lanza ya casi va a rasgar el corazón,
este está al rojo candente:
ahora se derrite la lanza al acercarse para traspasarlo
y cae como cera a los pies del corazón,
que retorna a su estado normal, el que vimos en la primera escena."
Ese es el reto aquí, pensé de nuevo---la vulnerabilidad como fuerza--- el martillo que se quiebra al pegarle a la bombilla de la luz eléctrica...
"Eran como las 3 o las 4 de la mañana." me contaba. " A esa hora, dice doña Fela,' ¡ yo voy a hacer chocolate !' Mira, eso nos estuvo TAN raro que en medio de tanta tensión con el cordón de policías y los desobedientes civiles en frente, que nos pareció que con ese gesto nos apañaban, como una mama' apaña un hijo. Tienes que pensar que solo cruzando la carretera estaba la masa del pueblo que nos apoyaba, como una nube interminable. De repente se oye que empiezan a cantar a voz viva:
"Yo quiero un pueblo que ri'a y que cante,
yo quiero un pueblo que baile en las calles,
yo quiero un pueblo..."
esa canción saturó el aire, nos dió fuerzas, nos inspiró y cimentó la decisión que este movimiento no era un movimiento armado, sino un movimiento pacífico. Pero esa es la tarja que yo quiero hacer."
Nilda me miró como preguntándome si eso se podía hacer.

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